El vehículo funerario estaba mal estacionado ‘ con el difunto en su interior’ cuando una grúa se lo llevó hasta una zona destinada a depositar los automóviles que son sorprendidos ‘mal estacionados’
Al difunto lo transportaba Paul DeNigris, empleado de una funeraria, desde un aeropuerto de Nueva York hasta Miami (Florida, sur), donde el difunto debía ser incinerado. El chofer se desplazó hasta el depósito donde, dadas las circunstancias, se le exoneró de pagar los 185 dólares que cuesta liberar el vehículo.


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