Luego que el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, puso en marcha una campaña por reducir el consumo de sal entre los ciudadanos, el democráta Felix Ortiz, de Brooklyn, ha sometido una propuesta que busca la prohibición de ‘sal’ en las cocinas de los restaurantes neoyorquinos. Considerando que, de esta forma, se dará a los clientes la posibilidad de elegir si quieren o no cloruro sódico en sus comidas.
Los restaurantes que no cumplan la normativa –en caso de resultar aprobada-, se les aplicará una multa ‘cómoda’ de mil dólares.


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